El alto el fuego entre Irán y EE. UU. enfrenta su último fin de semana con incertidumbre y
El alto el fuego de dos semanas en la guerra de Irán, pactado el 8 de abril entre Washington y Teherán, arranca su segundo y último fin de semana en vigor con una sensación de distensión e incertidumbre sobre la situación en el estratégico estrecho de Ormuz, epicentro del conflicto, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidiera el viernes mantener su bloqueo sobre el perímetro de la zona.
Irán respondió en un primer momento que el estrecho sigue bajo su control, que todo barco que quiera atravesarlo tendrá que recibir el permiso de la Guardia Revolucionaria a través de una ruta establecida por las autoridades iraníes y que, en términos generales, el anuncio de Trump no cambia en lo más mínimo las condiciones iniciales del acuerdo pactado.
Sin embargo, a primera hora de esta mañana, el Ejército de Irán, cansado del bloqueo, anunció que la situación en Ormuz vuelve a su «estatus anterior», lo que significa que el levantamiento parcial de las restricciones a la navegación ha terminado.
En un comunicado publicado por la radiotelevisión pública iraní, IRIB, el Ejército explica que, a pesar de que accedió «de buena fe» y «tras los acuerdos previos en negociaciones» a «permitir el paso controlado de un número limitado de petroleros y buques mercantes por el estrecho», los estadounidenses «continúan participando en actos de piratería y bandidaje bajo el pretexto de un supuesto bloqueo».
Por ello, el Ejército de Irán anunció que el control del estrecho vuelve «a su estado anterior», es decir, «bajo la estricta administración y control de las fuerzas armadas». «Hasta que Estados Unidos ponga fin a la completa libertad de circulación de buques desde Irán y hacia Irán, la situación en el estrecho de Ormuz seguirá estando estrictamente controlada y en el estado anterior», añadió el Ejército.
Hasta el anuncio, y según datos del proveedor de análisis marítimo MarineTraffic, recogidos por la cadena panárabe Al Yazira, un convoy de al menos cuatro buques había cruzado el estrecho, entre ellos transportes de gas licuado de petróleo y varios petroleros y cargueros petroquímicos.
Un progreso en las últimas horas ha sido el anuncio efectuado esta mañana por la Autoridad de la Aviación Civil de Irán, que ha declarado la reapertura parcial del espacio aéreo y de varios aeropuertos desde las 07:00 horas. Entre los aeropuertos se encuentran el Aeropuerto Internacional Imán Jomeini y el Aeropuerto Internacional Mehrabad en Teherán, así como aeropuertos que dan servicio a las ciudades de Mashhad, Birjand, Gorgan y Zahedán.
Posibles conversaciones, posible retorno al conflicto
Este viernes, el presidente Trump dejó en el aire la posibilidad de ampliar el alto el fuego más allá de las dos semanas pactadas si no se logra un entendimiento con Teherán antes del miércoles. «No lo sé. Tal vez no lo extienda, pero el bloqueo seguirá en pie», aseguró Trump a pesar de que Irán advirtió que semejante decisión representa una violación flagrante de los términos acordados.
Trump anunció que una delegación estadounidense viajará el domingo a Islamabad para tratar la posibilidad de nuevas conversaciones con Irán al día siguiente, pero si el diálogo sigue sin satisfacerle, «habrá que empezar a lanzar bombas de nuevo», advirtió.
Este viernes, el jefe del Ejército paquistaní, el mariscal Asim Munir, concluyó una visita de tres días a Irán, donde se reunió con los principales líderes y negociadores iraníes, entre ellos el presidente del Parlamento, Mohamed Baqer Qalibaf, y el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, como parte de los esfuerzos para poner fin a la guerra. El viaje de Munir representa, según el Ejército de Pakistán, la «inquebrantable determinación de Pakistán de facilitar una solución negociada y de promover la paz, la estabilidad y la prosperidad».
Condiciones
En cualquier caso, la posible nueva ronda de negociaciones en Pakistán parte con las mismas dificultades que la de la semana pasada. Irán sostiene que tiene pleno derecho a proseguir con un programa nuclear pacífico y ha llegado a exigir indemnizaciones por el daño material y humano causado por los bombardeos de EE. UU. e Israel. En las últimas horas, ha vuelto a emerger la cuestión de los miles de millones de activos iraníes congelados en Washington.
De hecho, Trump tuvo que desmentir una información del portal Axios que hablaba del desbloqueo de casi 17.000 millones de euros de estos activos a cambio de que Teherán renuncie a sus reservas de uranio enriquecido. Algunos de sus partidarios, incluido el senador republicano Lindsey Graham, han expresado su preocupación por que Trump acepte un acuerdo similar al firmado por el expresidente Barack Obama en 2015.
Como parte de este histórico acuerdo nuclear alcanzado con Irán, del que Trump se retiró en 2018, la República Islámica fue reincorporada a los mercados internacionales. «Tengo plena confianza en que el presidente Trump no permitirá que Irán enriquezca uranio por decenas de miles de millones de dólares a cambio de mantener al mundo como rehén y sembrar el caos en la región», publicó Graham el viernes en X, asegurando que «no habrá acuerdos similares durante la presidencia de Trump».
Líbano
Otro de los aspectos cruciales en la situación actual es el delicado alto el fuego en Líbano, ya que Irán ha condicionado su cese de hostilidades con Estados Unidos a la situación del conflicto entre Israel y las milicias chiíes de Hezbolá, aliadas de Teherán.
El cese de hostilidades parece aguantar, a pesar de que el medio libanés L’Orient le Jour ha informado que Israel bombardeó esta pasada noche Marjayún, en el sur del país, sin víctimas confirmadas por el momento. Esta operación militar israelí tiene como objetivo apropiarse de la parte meridional del país hasta el río Litani, en lo que el Ejército israelí ha descrito como una «zona de amortiguación» de la que, por ahora, no tiene intención de retirarse.
El presidente de Líbano, Joseph Aoun, ha confirmado este viernes que pedirá a Israel la retirada de su despliegue militar del sur del país durante conversaciones directas con el Gobierno israelí para resolver la crisis actual. En una declaración publicada en redes sociales, Aoun solicitó «una sola responsabilidad nacional», reivindicando el papel predominante del Estado en las negociaciones que buscarán el desarme de Hezbolá como condición para alcanzar la paz, algo que por el momento rechazan las milicias chiíes mientras continúe el despliegue militar israelí en el sur del país.
Aoun ha enfatizado que las negociaciones directas son precisas y detalladas, y que «la responsabilidad nacional debe ser una sola en la próxima etapa, porque los ojos del mundo están dirigidos hacia Líbano». En su mensaje, explicó las condiciones del Gobierno libanés, comenzando por la consolidación del alto el fuego que acaba de comenzar, y continuando con «la retirada de las fuerzas israelíes de los territorios del sur ocupados, el retorno de los prisioneros y el tratamiento de las disputas fronterizas pendientes.»
El presidente libanés asegura contar con el apoyo de Donald Trump, quien durante una conversación telefónica el pasado jueves defendió la importancia de «preservar la soberanía, independencia e integridad territorial del país».
