Yeso o cirugía: qué es más efectivo para fracturas de tipo Weber B

MADRID, 15 Ene. (EUROPA PRESS) – Aproximadamente dos tercios de las fracturas de tobillo se producen por una rotura del peroné, el hueso externo del tobillo. Estas fracturas, conocidas como fracturas de Weber B, pueden resultar en un tobillo estable o inestable, lo que implica un riesgo de desalineación.
Las fracturas de este tipo afectan el peroné y determinan el riesgo de desalineación, así como la necesidad de tratamiento quirúrgico o conservador. Conocer el tipo de fractura es fundamental para decidir el enfoque más adecuado para cada paciente. La cirugía sigue siendo el tratamiento principal para las fracturas de tobillo Weber B consideradas inestables, a pesar de que estudios recientes respaldan cada vez más alternativas no quirúrgicas en pacientes seleccionados.
CÓMO SE ESTUDIÓ LA RECUPERACIÓN
Usar un yeso durante seis semanas parece no ser menos efectivo que la cirugía para curar fracturas de tobillo inestables, además de conllevar menos daños relacionados con el tratamiento. Esta conclusión proviene de un ensayo clínico realizado por la Universidad de Helsinki y el Hospital Universitario de Helsinki en Finlandia, publicado por ‘The BMJ’.
Los investigadores identificaron a 126 participantes de 16 años o más con una fractura de tobillo inestable de tipo Weber B, confirmada mediante una prueba de esfuerzo de rotación externa en un centro de traumatología entre enero de 2013 y julio de 2021. De ellos, 62 fueron asignados aleatoriamente a inmovilización con yeso convencional durante seis semanas, mientras que 64 fueron sometidos a cirugía seguida de inmovilización con yeso durante el mismo periodo.
Ambos grupos fueron sometidos a controles a las dos, seis y doce semanas y se reunió con un fisioterapeuta a las seis y doce semanas para guiar la rehabilitación. A los dos años, se evaluaron a los participantes mediante la Escala de Tobillo Olerud-Molander (OMAS), una escala de 0 a 100 puntos donde las puntuaciones más altas indican una mejor consolidación. Se estableció una diferencia preestablecida de 8 puntos entre los grupos como margen de no inferioridad.
Las evaluaciones incluyeron la función del tobillo, el dolor, la calidad de vida relacionada con la salud, la amplitud de movimiento del tobillo y radiografías. También se registraron eventos adversos relacionados con el tratamiento. En total, 121 de los 126 participantes aleatorizados completaron el seguimiento de dos años. La media de OMAS fue de 89 en el grupo de yeso y de 87 en el grupo de cirugía, mostrando una diferencia promedio entre grupos de 1,3 puntos.
No se observaron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos en otros resultados y, en general, se registraron menos daños relacionados con el tratamiento en el grupo de inmovilización con yeso en comparación con el de cirugía. Los autores reconocen que su ensayo se realizó en un solo hospital universitario, lo que puede limitar la generalización de los resultados, y subrayan la falta de consenso sobre la prueba de esfuerzo de rotación externa para determinar la inestabilidad de la fractura. Sin embargo, consideran que el análisis fue sólido y logró una alta tasa de seguimiento a los dos años, un plazo generalmente suficiente para capturar resultados a más largo plazo.
En conjunto, los hallazgos de este estudio y otros anteriores indican que un yeso estándar debajo de la rodilla proporciona una estabilización adecuada de una fractura unimalleolar peronea aislada en presencia de una mortaja de tobillo congruente.
IMPORTANCIA DE LA REHABILITACIÓN
Los investigadores enfatizan que «esto respalda aún más el concepto en evolución de que el tratamiento de las fracturas de tobillo debe centrarse en obtener y mantener una mortaja de tobillo congruente hasta la consolidación de la fractura, utilizando los medios más conservadores posibles».
Aunque se reconocen algunas limitaciones, el equipo sostiene que tanto este como otros ensayos «están respaldando avances muy necesarios en la base de evidencia para el tratamiento de las fracturas de tobillo y son un testimonio de la red colaborativa de profesionales de la salud traumatológica y ortopédica, investigadores y, lo más importante, los pacientes participantes».
