La extensión de Almaraz generaría un legado de 126 contenedores de residuos radiactivos y 13 más
El Movimiento Ibérico Antinuclear está formado por personas de muy diferentes perfiles, desde quienes históricamente han participado en el movimiento antinuclear, hasta ecologistas y cooperativas de consumo de electricidad en España y Portugal. Actualmente, se enfrentan a la ‘fraudulenta’ posibilidad de prorrogar la central nuclear de Almaraz y sus residuos radiactivos, y el movimiento antinuclear está decidido a luchar hasta el final.
El Movimiento Ibérico Antinuclear ya debatió en su momento la posibilidad de plantear un calendario para el cierre de las centrales nucleares en la Península Ibérica. Posteriormente, las centrales en España accedieron a hacerlo de forma ‘voluntaria’ en 2019, aunque Almaraz ‘parece’ hacer ‘oídos sordos’ a sus propios compromisos. Además, el Movimiento Ibérico Antinuclear ha abordado otros problemas relacionados con la industria nuclear, tales como la minería de uranio y la gestión de los residuos radiactivos.
La industria nuclear se esfuerza por prolongar la vida de las centrales nucleares en funcionamiento, ignorando que cada día que pasa, el riesgo de un accidente aumenta debido al envejecimiento de las instalaciones y la generación adicional de residuos. La posible y evidente estafa que implicaría la ampliación de Almaraz es inaceptable para el movimiento antinuclear.
Resumen en tres puntos:
- El colectivo expresa su rechazo a la prórroga de la central nuclear de Almaraz y advierte que este es el primer paso para hacer saltar el plan de cierre y chantajear a la ciudadanía para que pague por su negocio y sus residuos radiactivos.
- La ampliación de explotación de la central significaría un obstáculo para la industria renovable de Extremadura, ahogando el nacimiento de un tejido socioeconómico local independiente del gigante industrial nuclear.
- María Guardiola, presidenta de la Junta de Extremadura, promueve este acuerdo con una rebaja de 40 millones de euros al año a las empresas nucleares en la tasa por el impacto de su actividad.
Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT)
En la junta ordinaria de administradores de las Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT), las empresas eléctricas han conseguido compatibilizar sus intereses para solicitar al gobierno que los reactores de Almaraz operen tres años más (en el caso de Almaraz I) y dos años más (en el caso de Almaraz II) de lo que estas empresas habían acordado voluntariamente en 2019.
Este acuerdo quedó establecido posteriormente en los planes del gobierno y en el Real Decreto que prorroga durante más de 40 años la vida operacional de Almaraz.
