Experiencias cercanas a la muerte: ¿realidad o ilusión? Son más comunes de lo que creemos
MADRID, (EDIZIONES)
La doctora en Antropología y psicóloga experta en pérdidas y duelo, así como en cuidados paliativos, Cristina Lázaro, es la autora de la primera tesis doctoral publicada en España sobre las experiencias cercanas a la muerte (ECM), respaldada por dos de los mayores expertos en la materia: el doctor Luis A. Munárriz y Raymond Moody.
En una entrevista con Salud Infosalus, con motivo de la publicación de ‘Después de la vida. Una revolucionaria investigación científica sobre el duelo y las experiencias cercanas a la muerte’ (Rocaeditorial), Lázaro expresa su interés por comprender cómo las personas se enfrentan a la muerte, un proceso que muchos rechazan y temen, y que la llevó a investigar las ECM.
Los primeros estudios científicos sobre este tema surgieron en la década de los 70, de la mano de uno de los directores de su tesis, el doctor Raymond Moody. Estas experiencias no solo nos acercan a la muerte, sino también a esa parte trascendental que hay detrás, la cual transforma la perspectiva de vida de quienes las han vivido.
DOS TIPOS DE EXPERIENCIAS
Cristina Lázaro identifica dos tipos de ECM:
- Las ECM en sí, que son experiencias de muerte temporal que viven aquellas personas en situaciones no compatibles con la vida, como muerte cerebral o paro cardíaco. «Dicen que han tenido una serie de experiencias como ver a familiares fallecidos, pasar por un túnel o ser transportados a un paraíso similar a un jardín bonito», añade.
- Por otro lado, se encuentran las experiencias al final de la vida, que algunas personas experimentan 2-3 días antes de fallecer. Durante estas vivencias, hay una lucidez extrema, y las personas llegan a recuperar la conciencia, transmitiendo mensajes tranquilizadores sobre su transición próxima.
No se comprende por qué algunas personas tienen ECM y otras no, reconoce la doctora Lázaro, quien afirma que actualmente no existen herramientas para determinar esto.
ERRÓNEAMENTE SE ACHACAN A DELIRIOS TRANSITORIOS
Lázaro sostiene que algunas personas están tan medicalizadas que no pueden alcanzar la lucidez necesaria para experimentar ECM. «Las suelen experimentar quienes no están en un proceso tan medicalizado. Son experiencias lucidas y normales, que no siempre corresponden a las ideas preconcebidas culturalmente«, remarca.
«Las ECM son más frecuentes de lo que pensamos«, afirma esta experta, resaltando que, según estudios realizados en hospitales, un 20 % de las personas en coma, tras un derrame cerebral o un accidente, suelen vivir estas experiencias. «Es probable que existan más casos, pero no se suelen contar, ya que se puede pensar que la persona está loca o que se trata de un delirio transitorio. Si se investiga un poco, se puede ver que el número es mucho más alto de lo que se reporta», concluye Lázaro.
LAS EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE COMPARTIDAS
Cristina Lázaro también menciona las Experiencias Cercanas a la Muerte compartidas, a menudo vividas por enfermeras en cuidados paliativos, las cuales afirman haber sentido la presencia de seres queridos en la habitación de los pacientes moribundos.
«No se sabe bien por qué estas personas tienen tales experiencias. Quizás se deba a la empatía con sus pacientes o a que son más sensibles a ciertas situaciones. Existen numerosos testimonios de enfermeras que han sentido presencias, y otros que se han adentrado en un túnel y han experimentado lo mismo que el enfermo, tomando conciencia de su propio cuerpo», relata Lázaro.
Entre las características comunes de las ECM, menciona que muchos experimentan un cambio de perspectiva y se ven desde arriba, observando a quienes están a su alrededor y situaciones que están ocurriendo a distancia. Muchas personas refieren haber visto un túnel con luz al fondo.
Hay 12 características documentadas, aunque no todas se presentan de manera simultánea. Algunos pueden experimentar varias, pero no todas. La más notable es la experiencia extracorpórea, donde el individuo se ve fuera de su cuerpo y puede observar lo que ocurre a su alrededor, desplazándose a otros lugares y escuchando conversaciones que luego han sido corroboradas.
A VECES, ASUMIR LA ECM ES COMPLICADO
Se le pregunta a Lázaro si haber vivido una ECM implica que la persona morirá pronto. Ella aclara que no necesariamente, aunque admite que suele generar un cambio significativo en la perspectiva de estas personas, quienes a veces necesitan apoyo psicológico para asimilar lo que sucedió, dado que su experiencia es única y a menudo incomprendida por otros.
«Adaptar la experiencia cercana a la muerte a su vida, valores y modo de vivir puede ser complicado y, de hecho, algunas personas requieren ayuda porque los demás no las entienden. Otras, debido a la intensidad de su experiencia, sufren consecuencias disruptivas. Se han documentado tasas de divorcio de hasta el 70 % tras una ECM. Muchos deciden reevaluar su vida, buscando trabajos más humanitarios o cambiando su dieta hacia opciones más vegetarianas para evitar sacrificar animales», concluye la doctora Lázaro.
