El compuesto similar a la lejía que genera tu cuerpo para luchar contra infecciones y vuelve

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El Color del Moco: ¿Indicador de Infección Bacteriana?

Niño con mocos
Archivo – Niño con mocos. – KAKIGORISTUDIO/ISTOCK – Archivo

El color del moco por sí solo no es suficiente para determinar si un paciente precisa o no de antibiótico. El moco verde no aparece por arte de magia, ni es un diagnóstico automático de una infección bacteriana. Su color tiene un origen químico muy concreto: una enzima liberada por los glóbulos blancos que actúa como una especie de ‘lejía natural’ que es capaz de destruir a los microbios. Esta reacción inflamatoria explica por qué el moco cambia de aspecto durante un resfriado y puede adquirir un tono verde.

“El cambio de color de los mocos durante una infección respiratoria se explica por el proceso inflamatorio local. Por ejemplo, la coloración verde o amarilla ocurre por la migración de leucocitos, especialmente neutrófilos, a la luz de las vías respiratorias. Estos neutrófilos liberan enzimas como la mieloperoxidasa (MPO), que es de color verdoso y que se acumula en el moco conforme aumenta la respuesta inflamatoria”, explica durante una entrevista con Salud Infosalus la presidenta de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), la doctora Silvia Sánchez Ramón.

En concreto, cita esta experta que el color verde característico del moco purulento se debe principalmente a la acumulación de la enzima MPO, que es intensamente verde por su grupo hemo (estructura molecular que, por ejemplo, es responsable de su color) y que, junto con la acción de oxidantes derivados de esta enzima, como el ácido hipocloroso producido, que es químicamente similar al componente activo de la lejía doméstica, contribuye a la destrucción de los gérmenes y a la defensa antimicrobiana.

No hay infección bacteriana si el moco es verde

Por otro lado, hablamos con la presidenta de esta sociedad científica sobre uno de los mitos más extendidos que hay sobre el moco verde, y es que cuando estos adquieren un tono verdoso muchas personas creen que ‘hay una infección bacteriana’, lo que lleva a considerar la necesidad de un antibiótico.

No es exactamente así, tal y como aclara esta experta, señalando que la literatura médica y la guía del American College of Physicians establecen que el cambio de color del moco, incluyendo el verde, no es un marcador fiable de infección bacteriana y puede ocurrir tanto en infecciones víricas como en las bacterianas.

“Los neutrófilos suelen ser más frecuentes en las infecciones bacterianas que en las víricas, en el contexto de las infecciones respiratorias agudas. Sin embargo, las infecciones víricas también pueden inducir un reclutamiento importante de neutrófilos, por ejemplo, el virus de la influenza (responsable de la gripe) o el virus sincitial respiratorio (responsable de las bronquiolitis)”, aclara esta doctora.

El actual uso innecesario de antibióticos

Eso sí, Sánchez Ramón cree que es importante hacer mención especial sobre el uso innecesario de antibióticos, guiado en ocasiones sólo por el color del moco: “Contribuye al desarrollo de resistencias bacterianas y a la aparición de efectos adversos, sin mejorar la evolución clínica en la mayoría de los casos”.

Por eso, prosigue, los criterios para iniciar un tratamiento con antibióticos en infecciones respiratorias agudas deben ser personalizados, especialmente en pacientes con inmunodeficiencia, ya que estos presentan un mayor riesgo de complicaciones graves y de evolución desfavorable. “En estos pacientes se recomienda iniciar tratamiento antibiótico empírico de forma precoz ante la sospecha de una infección bacteriana, sin esperar a la confirmación microbiológica, y según el criterio de su inmunólogo tratante”, asevera.

Así, la presidenta de la Sociedad Española de Inmunología insiste en que el color del moco por sí solo no es suficiente para determinar si un paciente precisa o no de antibiótico para curar su infección respiratoria: “La mayor parte de los cuadros respiratorios agudos son de origen vírico y autolimitados. Los criterios clínicos que orientan hacia una posible causa bacteriana, y que justifican considerar antibióticos, incluyen síntomas persistentes de varios días sin mejoría, fiebre elevada, secreción purulenta persistente durante al menos 3 días, o empeoramiento tras una mejoría inicial. Siempre se debe personalizar.”

Finalmente, recuerda la importancia de la hidratación, de los lavados nasales o de los humidificadores, ya que influyen positivamente en la cantidad y la viscosidad del moco, y son un buen tratamiento sintomático en estos casos.

FUENTE

María Izquierdo

María Izquierdo

María Izquierdo, profesional junior en comunicación digital, crea y gestiona contenido para redes y medios online. Con formación en comunicación audiovisual y un máster en contenidos digitales, destaca en copywriting, narrativa visual y edición básica. Le interesa el storytelling y la conexión con audiencias jóvenes.

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