Contaminación del aire y cáncer de pulmón: su impacto varía según el tipo de tumor

Estudio sobre la Contaminación y el Cáncer de Pulmón

El cáncer de pulmón puede ser de células pequeñas, conocido como cáncer microcítico, que es menos frecuente pero más agresivo, y tiene una fuerte relación con el tabaquismo, o bien no microcítico, que es más común. Este segundo tipo incluye diferentes subtipos, como el adenocarcinoma, el carcinoma escamoso y el carcinoma de células grandes, que se diferencian por el tipo de células afectadas y su localización dentro del pulmón.

Cómo influye la contaminación atmosférica y cáncer de pulmón según el subtipo tumoral

Para realizar el estudio, el ISGlobal utilizó más de 122.000 personas de la cohorte estadounidense ‘Cancer Prevention Study-II’ de las ACS, comenzando en 1992. En un comunicado, el centro de investigación confirmó que la exposición a partículas finas (PM2,5) “aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón”.

El análisis reveló que la exposición al dióxido de nitrógeno (NO2) mostró una relación más fuerte con el adenocarcinoma, el subtipo más común de cáncer de pulmón, mientras que el ozono (O3) se vinculó a un mayor riesgo de carcinoma de células grandes. Sin embargo, no encontraron ninguna asociación entre los contaminantes gaseosos analizados y el carcinoma microcítico, uno de los subtipos más vinculados al tabaquismo.

En cuanto a la supervivencia tras el diagnóstico, el estudio no observó alguna asociación clara, pero sí relacionó una “supervivencia menor” en quienes presentaban partículas de dióxido de azufre (SO2).

Partículas finas, dióxido de nitrógeno y ozono: claves en la relación entre contaminación atmosférica y cáncer de pulmón

La investigadora de ISGlobal y autora principal del artículo, Michelle Turner, explicó que estos resultados “refuerzan la importancia de integrar la calidad del aire local en los planes de atención sanitaria”. Para llevar a cabo el estudio, ISGlobal utilizó más de 122.000 personas de la cohorte estadounidense ‘Cancer Prevention Study-II’ desde 1992.

Cada participante actualizó sus datos personales y diagnósticos cada dos años hasta 2017, y el equipo de investigación estimó su exposición anual a distintos contaminantes, como las partículas finas PM2,5 y PM10, el ozono (O3), el dióxido de azufre (SO2), el dióxido de nitrógeno (NO2) y el monóxido de carbono (CO). Durante el análisis, el equipo tuvo en cuenta también la variación de la exposición a lo largo del tiempo y ajustó los resultados por múltiples factores individuales, incluyendo un historial de tabaquismo.

El investigador del ISGlobal y primer autor del estudio, Ryan Diver, declaró que gracias a los datos obtenidos se pudo relacionar “la exposición a la contaminación con el riesgo de desarrollar diferentes subtipos de cáncer de pulmón”.

Reducir la contaminación atmosférica no solo contribuiría a disminuir la incidencia del cáncer de pulmón, sino también a mitigar otras enfermedades respiratorias y cardiovasculares. La evidencia científica es clara: respirar aire limpio es una condición esencial para proteger la salud y reducir desigualdades en el riesgo de enfermedad.

FUENTE

María Izquierdo

María Izquierdo

María Izquierdo, profesional junior en comunicación digital, crea y gestiona contenido para redes y medios online. Con formación en comunicación audiovisual y un máster en contenidos digitales, destaca en copywriting, narrativa visual y edición básica. Le interesa el storytelling y la conexión con audiencias jóvenes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *