Coaches de TDAH: su apoyo y la diferencia con los psicólogos en el manejo del trastorno

Cada vez más personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) recurren a coaches en busca de orientación, según un estudio realizado por la Universidad de Washington (Estados Unidos). Estos coaches, que a menudo padecen TDAH, ofrecen servicios similares a los de los psicólogos, aunque no consideran su trabajo como clínico, de acuerdo con un artículo publicado en ‘JAMA Network Open’.
El auge del coaching de TDAH durante la pandemia
Este es el primer estudio significativo en un campo en rápido crecimiento y un prerrequisito para investigar cuán seguro y efectivo puede ser el coaching para el TDAH. «Esta es la información más sistemática que se ha obtenido jamás sobre entrenamiento para el TDAH», reflexiona Maggie Sibley, profesora de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington y autora principal del artículo.
Durante la pandemia de COVID-19, se observó una escasez de medicamentos para el TDAH y menor disponibilidad de citas con psicólogos. En contraste, más personas empezaron a ofrecer servicios de coaching para el TDAH y los testimonios de pacientes se hicieron virales en las redes sociales. Los profesionales de salud han comenzado a recomendar el coaching para el TDAH a sus pacientes, y este servicio ahora forma parte de las pautas de tratamiento del trastorno. A pesar de la falta de evidencia sobre la seguridad o eficacia de la práctica, las personas con TDAH optaron por estos servicios accesibles y en tendencia.
Beneficios de ser entrenado por alguien que entiende tu TDAH
Para el mencionado estudio, los expertos diseñaron una encuesta que recopiló información relevante del ámbito. Entre los hallazgos más notables, se descubrió que la mayoría de los coaches en este ámbito padecen TDAH. Esta conexión puede ofrecer beneficios únicos a los pacientes, enfatiza Sibley. «La validación emocional de conectar con una persona que ha estado en tu misma situación es poderosa», agrega.
Este campo emergente se inspira en individuos que se presentan como instructores de habilidades para la vida. Los coaches de TDAH proporcionan servicios similares a los de los psicólogos, incluyendo atención clínica, y manejan tarifas comparables. La encuesta reveló que la tarifa media por hora para coaching de TDAH es de 150 dólares. Sin embargo, ellos no consideran su trabajo clínico, y sus honorarios generalmente no están cubiertos por seguros. «Se están colocando claramente fuera de las estructuras y sistemas de atención médica», advierte Sibley.
A diferencia de los psicólogos, que deben completar una licenciatura, un doctorado, realizar prácticas profesionales y aprobar exámenes de certificación, no existe formación formal ni licencia para ejercer como coach de TDAH. Además, no hay estándares formales, supervisión ni seguro de responsabilidad civil en este campo, lo que puede ser crucial para establecer límites profesionales y proteger tanto a coaches como a pacientes en caso de que un paciente enfrente una crisis de salud mental o cualquier complicación. Sin estas características, ambos grupos están en riesgo.
«Los coaches de TDAH se encuentran en una posición en la que deben decidir qué rumbo tomar como profesionales», informa Sibley. Podrían optar por permanecer al margen del ámbito sanitario y definir claramente sus límites clínicos, o podrían desarrollar formación formal y certificaciones, siguiendo el ejemplo de profesionales como auxiliares médicos y consejeros de apoyo mutuo en el consumo de sustancias, quienes surgieron de tradiciones informales y han sido formalizados ahora.
Sibley ve el coaching como una oportunidad para que las personas con TDAH reciban la atención que necesitan. «Esta fuerza laboral está muy interesada en ayudar a otras personas y no va a desaparecer», concluye.
